by
rafael galiñanes
Las secoyas se extinguen.
Fúmate una antes de que se acaben,
y habla de ella
y de las aves migratorias
que en ella se posan
por un breve instante
antes de que llegue
el otoño fogoso
con sus malas noticias
calurosas
que te hacen
toser,
espantar
la secoya
que sabe mal:
su piel muerta,
desecha
en tus labios.